Se habla de pérdida perinatal a la PÉRDIDA del bebé entre la semana 21 del embarazo y el primer mes después del nacimiento. La pérdida de un embarazo avanzado o un recién nacido resulta DEVASTADORA para los padres y la familia. 

Cuando el bebé fallece, también lo hace una parte de los padres: una serie de expectativas, de sueños, de ilusiones. Una vida. Un futuro. Se atraviesa un periodo inicial caracterizado por una sensación de SHOCK, seguido de Tristeza, sensación de vacío, sentimientos de culpabilidad y autodevaluación, irritabilidad, indefensión y soledad de intensidad desgarradora.

El duelo es la reacción afectiva que ponemos en marcha tras las pérdidas, y el DUELO PERINATAL se reconoce actualmente como uno de los eventos vitales más estresantes y dolorosos que un adulto puede experimentar.

Las investigaciones señalan que alrededor de un 20% de parejas tienen series dificultades para superar esta etapa vital, desarrollando un DUELO PATOLOGICO que impide incorporarse a la vida con relativa normalidad.

Es necesario contar con espacios adecuados para poder expresar libremente el dolor, para descansar la tristeza y la angustia, y para ELABORAR EL DUELO de forma adecuada. En ocasiones, es frecuente que la pareja busque un nuevo embarazo, que suele vivirse con gran cantidad de angustia y ansiedad por el miedo a una nueva pérdida. Una adecuada elaboración del duelo facilita niveles menores de estrés durante el embarazo y dar una identidad única al nuevo bebé, sin sustituir al bebé fallecido.

Si deas más información, las asociaciones El parto es nuetro y Umamanita han colaborado en la creación de una Guía de atención a la muerte perinatal y neonatal, con excelente información y recursos tanto para profesionales como para madres, padres y familiares.  El siguiente link, da acceso a la descarga de la guía:

Guía de atención a la muerte perinatal y neonatal

Compartir

Deja un comentario

*