En los últimos tiempos se han producido profundos cambios que, en cierto sentido, se relacionan con el ciclo reproductivo. La secuencia habitual de la familia nuclear tradicional: sexualidad-reproducción-crianza, que predominaba en épocas anteriores, se ha visto alterada con los cambios sociales. Por un lado, el control de la natalidad con la aparición de los métodos anticonceptivos facilita que las relaciones sexuales no conduzcan a embarazos no deseados. Aún así, cuando esto sucede, el acceso legal a la interrupción voluntaria del embarazo permite que la maternidad/paternidad sea una elección evitable. Si un embarazo muy buscado termina en pérdida perinatal, existe el reconocimiento legal del fallecimiento de un hijo, lo que permite a la pareja que se identifique como padres en duelo. 

Además, los avances tecnológicos en las técnicas de reproducción asistida (TRA), especialmente en la fertilización in vitro (FIV) y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) también han servido para ayudar a las parejas con problemas de fertilidad tener hijos sanos. Por otro lado, la incorporación de la mujer a la esfera laboral, y en muchos casos, las dificultades para la conciliación entre familia y trabajo, ha alterado los hábitos de crianza tradicionales.

Aunque estos importantes cambios no son objeto de estudio entre los profesionales de la salud, de alguna manera proporcionan un contexto a los sucesos de nuestro ciclo reproductivo y a la forma en que nos afectan. Las reproducción es un área compleja objeto de interés social, cientifíco y médico, puesto que conlleva implicaciones psicológicas, socioculturales y políticas.

A menudo, desde los profesionales de la salud, se han descuidado los aspectos no biológicos de la actividad reproductiva. En los últimos años, se ha empezado a considerar la importancia de las implicaciones psicológicas y sociales de las enfermedades, más allá de los aspectos puramente médicos, desarrollándose un modelo bio-psico-social de salud. La Psicología Reproductiva es una nueva disciplina de la Psicología de la Salud que se ocupa de evaluar, prevenir y tratar los desajustes psicológicos relacionados con el ciclo reproductivo. A lo largo de la vida fértil, desde la pubertad a la vejez, son muchos los momentos en que pueden aparecer alteraciones emocionales: el síndrome premenstrual, la infertilidad, el embarazo, el postparto, las pérdidas perinatales, los abortos o la menopausia. La Psicología Reproductiva es un campo de actuación para el psicólogo junto a los demás profesionales cuyo trabajo de un modo u otro esté relacionado con el ciclo reproductivo (ginecólogos, enfermeros, biólogos, trabajadores sociales, etc.).

Aunque algunas de las áreas de actuación de la Psicología Reproductiva han merecido especial atención y han sido ampliamente estudiadas, como la depresión postparto o la menopausia, la mayor área de estudio en los últimos años está relacionada con la infertilidad y las técnicas de reproducción asistida. Las parejas con problemas de fertilidad, en aumento en los últimos años, se enfrentan en muchas ocasiones a procesos de tratamiento largos y con un enorme coste emocional. Prestar el adecuado soporte emocional, para enfrentar la ansiedad, la frustración, la tristeza y la angustia que suponen las diferentes fases del proceso, debiera ser condición indispensable en la atención asistencial.

La Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE) ha denunciado el “peligro” de que se descuide la atención del impacto emocional de la infertilidad y se reduzca a una cuestión meramente médica o biológica, recomendando la integración del psicólogo especializado en las centros de atención de medicina reproductiva. De igual forma, sucesos como la pérdida de un bebé recién nacido, la depresión postparto, la pérdida del embarazo, etc., son situaciones de amplias repercusiones emocionales, que no debieran ser descuidadas en la atención médica.

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