Se denomina BETAESPERA al período que transcurre desde que se realiza la inseminación o transferencia de embriones hasta que se realiza la prueba Beta-HCG en sangre.

La HCG o gonadotrofina coriónica humana es una hormona compuesta por dos unidades: la alfa y la beta. La parte alfa es común a otras hormonas que también se generan en la hipófisis, pero una de las funciones de la parte beta es la de formar la placenta, por lo que es específica del embarazo y por tanto, la parte que se utiliza como detección del embarazo midiendo sus niveles a través de un análisis de sangre que se realiza generalmente entre 13 y 15 días después de la punción. 

La fase espera de resultados se da tanto en los procedimientos de inseminación artificial como en la fecundación in vitro (FIV), aunque por lo general, la prueba de embarazo a través de la beta-HCG sólo se realiza en la FIV. En cualquier caso, la vivencia psicológica es difícil en ambos casos y se considera uno de los momentos más intensos y con más ansiedad de todo el proceso del tratamiento.

Dos semanas de hipervigilancia

Se trata de aproximadamente 15 días en los que la pareja, o la mujer sola, conviven durante su espera con emociones contradictorias: miedo y temor al fracaso por un lado, esperanza e ilusión por otro, incertidumbre, dudas… y es bastante frecuente que aparezcan pensamientos recurrentes y conductas obsesivas de autoobservación de cualquier síntoma que pueda indicar o no un posible embarazo.

Es inevitable centrarnos en nuestro cuerpo e hipervigilar todos sus síntomas (pecho hinchado, sueño alterado, mareos, trastornos digestivos, cansancio, etc) o realizar constantes comprobaciones en el cuarto de baño ante el temor de la aparición de sangrados.

Sin embargo, la realidad es que durante la Betaespera, tan normal es tener síntomas como no tenerlos, por lo que es importante no concederles demasiada importancia. La progesterona que tomamos para favorecer la implantación embrionaria explica muchos de los síntomas que podemos sentir durante la betaespera, y muchos de ellos son comunes tanto en el período premenstrual como en el embarazo. Incluso la presencia de un sangrado no tiene por qué implicar una menstruación inminente. Algunas pérdidas de sangre durante la betaespera pueden ser debidas a la manipulación del cuello uterino durante la transferencia embrionaria o incluso a la implantación del embrión en el útero. Por lo que…

No sirve de nada intentar leer a nuestro cuerpo porque es probable que nos confunda, así que no queda otra que esperar el tiempo suficiente hasta la prueba de embarazo.

Sin embargo podemos poner en marcha ciertas estrategias que nos ayuden a sobrellevar este período con menos ansiedad:

Estrategias para sobrellevar la betaespera

  • Planifica tu tiempo: realiza previamente un plan de actividades agradables para cada día de la betaespera e intenta llevarlo a cabo. Es un período en el que a tu mente le va costar pensar en cualquier otra cosa que no sea el tratamiento, por lo que estructurar tus tiempos va ayudar a no focalizar tus pensamientos a disminuir el estrés.
  • Permítete ilusionarte: es tan frecuente tener miedo al fracaso que en ocasiones no nos atrevemos a ilusionarnos como un intento de protegernos si no conseguimos el esperado positivo. De nada sirve este intento, si el resultado no es el deseado, la tristeza será igualmente inevitable. Es sano expresar tus miedos y tus temores, pero igualmente lo es expresar las emociones positivas como la esperanza y la ilusión, que es un motor de vida.
  • Date un homenaje: Hasta este punto la exigencia ha sido enorme, tanto física como emocionalmente. Por lo que es el momento de cuídarte, mimarte, y darse un homenaje: una cena romántica, un vestido bonito, un fin se semana fuera… ¡date un capricho!
  • Preveé cualquier posible resultado: Que te permitas ilusionarte y mimarte, no implica cerrar los ojos a la situación que estás viviendo: el resultado puede ser el esperado o no, y has de intentar preveer, verbalizar e incluso escribir cómo será tu/vuestra reacción en uno u otro caso y cuáles serán los pasos que se darán después.
  • Controla tu ansiedad: realizar ejercicios de relajación, control de la respiración, deportes moderados o actividades como el yoga, pilates o la meditación ayudan a mantener mente y cuerpo despejado y reducir la ansiedad.
  • Fija límites para “el tema”: Establecer una buena comunicación, en la que no se hable todo el rato de “el tema” favorecerá que disminuyan los pensamientos recurrentes o las conductas de hiperveigilancia. Si es necesario pacta un límite de temporal, y elige momentos puntuales del día en los que poder hablar sobre ello, prohibiéndolo en restode momentos del día. Igualmente sirve de ayuda poner un límite a las conductas de comprobación de sangrados.
  • No hagas pruebas de embarazo por tu cuenta o antes de la fecha formalizada con el equipo médico: es muy frecuente que la ansiedad por salir de dudas nos lleve a realizar, no una, sino varias pruebas de embarazo antes de la fecha señalada. Por un lado, si se pacta una fecha concreta es porque el equipo médico considera que hasta ese momento el resultado no será fiable. Por otro lado, sólo conseguirás intensificar la ansiedad, puesto que sea cual sea el resultado que encuentres no le darás credibilidad hasta la fecha pactada, con lo que tu inseguridad y temores se acrecentarán.
  • Planifica el día de la prueba de embarazo: infórmate bien de cómo se realiza en tu centro de tratamiento el procedimiento de comunicación del resultado: si os llaman por teléfono, si os dan una cita presencial, las horas en que lo harán… Intenta averiguar todo la información en torno a cómo será la comunicación, y planifica dónde te vas a encontrar, con quién vas a estar, para que sea cual sea el resultado, puedas decidir la situación más confortable para ti.
  • Piensa en el tratamiento como un proceso: Recuerda que en reproducción asistida, es frecuente la necesidad de más de un tratamiento, por eso enfatizamos la idea de PROCESO. Un resultado negativo tras una betaespera, sólo se refiere a ese tratamiento en concreto, pero el proceso continúa, y por tanto, también la posibilidad de un resultado positivo.
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